Una nueva era se acerca...ya la siento cerca...saltando una cerca...cerca cerca cerca

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Muy buenas tardes les doy,
mis queridos radioescuchas,
o debería llamarlos,
'mis queridos blogescuchas'?
y ¿Qué tal si los llamo señores
'estimados bloglectores'?
Quien a ustedes se dirige,
Gengibre se hace llamar,
ha nacido en las montañas
y se ha mudado a la mar.
(Con 'G' esta bien escrito,
la 'J' me hace enojar!)
Vinagre, mi compañero,
hacia el norte ha partido,
con paraguas y sombrero,
un bastón y un cometido:
abolir la monarquía
y destruir al enemigo.
Nuestro amigo el Erizo
por fin atracó en un puerto
ahora dibuja sus barcos
y el té lo mantiene despierto.
Algunos animalejos
que solemos frecuentar
forman alegremente
parte de nuestro staff.
Entre ellos se encuentra el Cuco,
la liebre y un par de gnomos
contamos con los insectos,
los pajaros y los monos.
A Berry le damos gracias
por sus nubes tormentosas
y a Oz por sus dibujos
e historietas maravillosas.
A todos aquellos que firman
o leen de vez en cuando
también les agradecemos
y volvemos a invitarlos
a que pasen, miren y lean
cómo este blog se renueva,
cómo crece con ideas
cómo sube y cómo baja
cómo crece y cómo avanza.
Y ahora les informamos,
que G.L.A.D.I.O.L.O. ha regresado
y que se encuentra dispuesto
a todo modificarlo.
Cuidado entradas viejas
y antiguas historias con sus moralejas.
Cuidad la espalda dibujos, poesías,
canciones y algarabías.
Pero también hacedlo ustedes,
novatos, entradas recientes,
nuevas aventuras y ricos panqueques.
La orden ya se ha alistado
y en el 'Listos Ya!' arranca,
esto más que una carrera
es una larga caminata.
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Así es fieles lectores de la orden de G.L.A.D.I.O.L.O. Gengibre se encuentra en Tierras del Sur, y así espero sumará adeptos a la orden, pero a la vez la distancia se siente. Por ahí celebremos una reunión en el baricentro del triángulo que se forma, dadas nuestras posiciones. Pero también sería lindo y conmemorativo hacer una en el ortocentro del mismo, y otra en el circuncentro y así también otra en el incentro. Esperemos que el reencuentro sea pronto.

Parte 3

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Muy bien Oz...tu ganas...aquí tienes tu publicación...no vuelvas a llamar a esos malditos girasoles gangsters...



Sumamente entristecida porque ya no contaba con una aventura en la que aparecieran leñadores de metal o espantapájaros descerebrados, comencé a caminar, cabizbaja, arrastrando mi paraguas. Me encontraba sola, perdida en tierras que me eran extrañas, tenía mi dedo meñique del pie adolorido por esos malditos gansos y encima había desperdiciado mi último durazno al lanzárselo a esa niña. Una lágrima comenzaba a caer por mi mejilla, estaba justo por llegar al mentón cuando oí que alguien gritaba “¡Gengibreeeee!”. Esperando encontrar una mano amiga me di vuelta, abriendo apresurada y alegremente mi paraguas. ¿Qué era esa extraña nube de polvo que se acercaba velozmente en mi dirección aullando mi nombre? ¡Erizo! Frenó abruptamente y fue a parar directamente a un abedul en el cual se ensartaron violentamente gran parte de sus pinches de pirulín. Quedó de cabeza, ensartado al abedul por la espalda, hablando a gran velocidad, muy agitado, y dando grandes señales de alegría por haberme encontrado.
-¿Qué es lo que sucede, Erizo?

-Barco…yo…tormenta…café…piratas…papagayos…acróbatas…huida…piratas…yo…dinero… ¡peligro!
-Ajá. Con que te encontrabas en tu barco cuando te sorprendió una tormenta de café, lo cual de hizo chocar con un barco de papagayos piratas que te lanzaron acróbatas en sus cañones y ahora de encuentras huyendo de esos piratas sin dinero.
-Yo…barco…café…acróbatas…papagayos…huida…piratas...dinero…huida…tormenta…más piratas.
- Muy bien ya comprendí. Te encontrabas en tu barco tomando café con los acróbatas mientras los papagayos planeaban la huida de los piratas, a quienes les debían dinero, huyeron ocasionando una tormenta que mutó y multiplicó a los piratas.
-Barco…yo…dinero…café…piratas…deuda…acróbatas…huida…tormenta…piratas…huida…
-Ah! De haberlo dicho antes…Estabas en tu barco vendiendo café a los piratas, quienes estaban endeudados con los acróbatas, que aprovecharon a huir en plena tormenta de piratas dos veces.
- Ahhh! Yo…dinero…mucho…piratas…café…huida…tormenta…piratas más…acróbatas…
- ¡Erizo! ¡A ver si dejas de hablar como troglodita! ¡Tu oratoria es similar a la de un macaco!
-Está bien…me encontraba en mi barco, con mis cargamentos de café, papagayos, juguetes inflables tailandeses y acróbatas orientales. En eso cayeron unos piratas a los que les debía dinero... y un par de acróbatas. Me amenazaron y yo huí. En mi huida me sorprendió una tormenta que me elevó por los aires junto con mi barco y me depositó en extraños océanos jamás navegados por mí. Pero al caer sobre estas aguas, lo hice sobre una tripulación pirata que montó en cólera y ahora me persigue…
-Veamos…piratas, piratas…nop, mi paraguas no puede defendernos esta vez…
-¡Gengibre! ¡Haz algo!
Después de una ardua deliberación sobre cuál sería la mejor manera de salvar a Erizo, llegamos a la conclusión de que lo más factible era huir…y ¡pronto!
Continuará...
En el próximo capítulo...
"-Gengibre! algo se mueve en esos arbustos!"...

De cómo Gengibre conoció al sobrino del mago de Oz, y qué aventuras les acontecieron (Parte 2)

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Por cierto tengo escrito hasta la cuarta parte...las publicaciones serán semanales para mantener un poco más actualizado al blog.

Calurosos (literalmente) saludos desde un veraniego balcón lleno de cactus,

Gengibre.



Me encontraba volando entre nubes y gansos migrantes, quienes ya se habían acostumbrado a mi presencia y a que mi dedo meñique del pie izquierdo no era alimento (esto último lo aprendieron a las patadas). Fue justo en el momento en que reñía con un ganso por que el muy bastardo me acusaba de haberle masticado un ala, cuando divisé, a unos quince minutos en globo y 27 en paraguas, el vasto Reino de Oz. Aproveché un despiste de los gansos para cerrar mi paraguas y caer libremente a razón de 9.8 m/s2. Tuve la suerte de caer sobre un extravagante y enorme árbol de duraznos, que amortiguó mi caída y me proveyó de alimentos cómo para reponerme de semejante travesía aérea.
Pasada la hora de mi siesta decidí ponerme en marcha. No había andado más de 5 millas cuando vi que me acercaba a algo, mejor dicho alguien, de voluptuosos rizos dorados y delicado vestidito infantil. Cuál sería mi sorpresa al descubrir que se trataba nada más y nada menos que de Dorothy, la protagonista del conocido cuento del Mago de Oz, en compañía de Toto su perrito. Me acerqué y le pregunté que hacía deambulando por esas tierras, a lo que ella contestó:
-Estaba yo en casa de mis tíos cuando un fuerte viento nos elevó por los aires a Toto y a mí. Llegamos a este lugar y nos dijeron que había un gran mago que podría ayudarnos a volver a casa.
Con que era cierto, era verdad esa historia infantil, Dorothy existía. Lo cual, quería decir…que pronto se encontraría con el hombre de hojalata, el espantapájaros y el león, para luego acabar con las brujas del este y del oeste y volver a su casa…No, no podía ser, esa niña estúpida arruinaría mi aventura. Debía adelantarme o se acapararía todo para ella sola, así que tomé un durazno de los que me sobraron y se lo lancé por la cabeza, luego la até a ella y a su perro a un enorme árbol que se encontraba a un lado del camino y corrí camino abajo hacia la aventura.
Así como Pinocho tenía a ese grillo que lo aconsejaba y hacía de conciencia yo también tengo mi insecto. Un pulgón que habita en el centro de mi cerebro y me da consejos moralistas.
-¡Gengibre! ¿Qué has hecho?
-¡Oh! Solo até a esa niña estúpida a un árbol.
-No debiste haberlo hecho. No está bien
-Tu vives de mi cerebro y nadie te dice nada.
-Yo soy tu conciencia. ¿Por qué lo has hecho?
-¡Vamos! ¿Iba a dejar que se acaparara toda la aventura para ella sola?
-Le pertenece legítimamente.
-¿Y qué queda para mi?
-Ya encontrarás tu aventura, pero ahora ve y desata a esa niña y a su perro.
La conciencia me remordía, literalmente.
-Muy bien, pero deja de masticar mi meninge.
Es así como volví, liberé a esa niña y mi conciencia dejó de remorderme la cabeza.
-Vete, y quédate con toda tu aventura- esta frase fue pronunciada muy lentamente, remarcando todas las “d” y las “t”.
-Maldito pulgón, siempre logra lo que quiere…


Continuará

De nuestro encuentro con el picaflor, y como este nos ayudaría...

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No hace mucho tiempo (la verdad que si) nos deteníamos a descansar de nuestras actividades (como todo ser del bosque, tenemos nuestras obligaciones y estas nos desquician y quitan el tiempo, tiempo que podríamos usar, por ejemplo, para cosechar manzanas) y como buenos escribetodo, escribir de nuestras bienaventuranzas y malas pasadas, pero pasadas al fin.
Tomaré el atrevimiento, como Erizo que soy, para hacer una pausa (o como dicen estos burgueses: un break) para contarles un suceso que tuvo lugar no hace mucho espacio-tiempo. Si se midiera por su significación, esta historia pesaría 3.5 kg de manzanas, 3 cucharadas de azúcar, 2 timbres y medio al portero de la vecina y 4 caramelos masticables viejos.

Todo sucedió una de esas noches en que Gengibre y yo (Erizo), buceábamos por mares de café y veíamos como mariposas, desde lo alto, nos hacían señas como para que volviéramos. No demoramos mucho entre que vimos estas señales y decidimos regresar, para que decidiéramos o decidiésemos volver a la playa. En este tramo mar-playa, y ese pequeño pero no corto viaje, fue cuando Gengibre cayó en la cuenta de su poca experiencia náutica y de mi mala experiencia para dar indicaciones. No tardé en ver esas mariposas, que pronto empecé a dar mandatos como cuando era timonel y capitán de mi barco: sotavento y bogavante, timon a toda vela, que suenen las campanas, todos a cubierta. Fue así como Gengibre, tan desorientada como niño con bicicleta sin ruedas, nado sin rumbo fijo y llegó a destino incierto: un remolino de café extracargado. Casi perdida y sin muchas esperanzas, creyendo que llegaba a su fin, me sumergí para tenderle una mano y sacarla de tremendo problema. Sin darme cuenta, que al acercarme al remolino, también sería arrastrado por este. entre giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y giros y medio giro más, vimos como un picaflor (en este momento veíamos 4 picaflores a causa de las vueltas anteriormente descriptas) se acercaba de norte a este (puede que haya sido de oeste a este, pero con nuestro mareo no pudimos precisar ese dato en ese momento) y fue así como empezamos a hacer señales de humo, como el buen Mc Giver nos enseñó alguna vez. No tardó en divisarlas y este se nos arrimó en un santiamén, y pronto, orientados nosotros bajo su buen aleteo, pudimos llegar a tierra firme.
Lo que charlamos en esa playa, se quedará en esa playa, pero no significa que las olas puedan borrar lo que se escribió y acordó en ese momento. Lo que puedo decirles es que este simpático picaflor, amante de la buen música y los jazmines, decidió unirse a la Fiel Orden de G.L.A.D.I.O.L.O.

De cómo Gengibre conoció al sobrino del mago de Oz, y qué aventuras les acontecieron. (Parte 1)

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[Esta es la primera parte de una de las grandes aventuras que tuve como servidora de G.L.A.D.I.O.L.O.

No desespereis, pronto tendrán también sus "Anécdotas del Té", quizás más pronto de lo que creen, pero por el momento...]



Me encontraba un ventoso día de Agosto saliendo de ese Gran Salón en el que tantas tardes pasé contando baldosas, jugando carreras de sillas e inventando historias. Cuando de improviso aparece ante mis narices, la cual por cierto es una sola, un simpático hombrecillo portando un verde paraguas. ¡Cuál sería mi sorpresa al descubrir que era Vinagre!
Luego de un breve intercambio de saludos y galletas, Vinagre me dijo ofreciéndome su paraguas:
-¡Gengibre! Este paraguas te pertenece, te lo doy para que lo abras junto con la primer sudestada que venga así te arrastra a ese lugar de rocas fértiles y lunares. Estos simpáticos chirimbolitos te protegerán de meteoritos y otros elementos del cosmos que puedan dañarte de alguna u otra manera, como protones, fotones, aniones, electrones y otras cosas también terminadas en –ones.
-¿Camiones?
-Eh...ssssiii....quizás.
-¡Bien! ¿Y de matones? ¿Panzones? ¿Gorriones? ¿Protestones?
-Sí, sí. De almohadones, pisotones, emoticones, pompones y dá dá dá.
-¡Muy bien! ¿y esta antena metálica para qué sirve?
-¿Antena? ¿Qué ant...? eh...por las dudas no lo uses en días de tormenta.

Así es como me despedí de mi buen compañero de aventuras, procurando no alejarme demasiado para volver a encontrarlo en este lado del planeta. Iba caminando, ansiosa por estrenar mi nuevo y bello paraguas cuando en la lejanía creí divisar al erizo. “¡Erizo!” grité. El erizo no contestó. Volví a intentar, amenazándolo con robarle un pirulín, pero nada sucedió. Ya más cerca, y dispuesta a asestarle un golpe con mi nuevo paraguas, caí en la cuenta de que si bien era similar al erizo, este sujeto era más ruludo y con cara dibujito animado oriental. ¿Cómo proceder a actuar ante tan atípico individuo? Recordando de mis diversos viajes y aventuras, todos los protocolos y las maneras de tratar a los extranjeros, opté por aquello que consideré más certero: entonar el canto de paz propio del mandril congoleño mientras daba vueltas a paso veloz, intercalando algunas piruetas propias del norte asiático, alrededor de ese extraño individuo que me miraba con cara de incomprensión. Una vez terminada esta tarea, le solicite al caballero de rulos que me indicara el camino hacia el bebedero mágico, en donde de seguro podría cargar agua en mi termito para el té. Todas estas preguntas, las realicé a los gritos y moviendo mis brazos desenfrenadamente por encima de mi cabeza, de este modo, me aseguraría de que el ruludo hombrecito comprendiera sin error alguno. Cuando finalicé, el individuo se había cruzado de vereda y llamaba por teléfono moviendo su dedo índice de manera circular a la altura de su sien y señalándome de vez en cuando. Consideré que por dicho comportamiento, no tendría mucha idea de cómo ubicarme, por lo tanto, decidí continuar con mi camino. No llevaba más de 27 minutos y medio de caminata cuando se desató sorpresivamente un descomunal y violento viento que me obligo a abrir mi paraguas para protegerme. No se cuanto tiempo abre pasado así, de repente sentí un fuerte picotazo en mi dedo meñique izquierdo-había perdido mi zapato-, un ave, más precisamente un ganso que migraba hacia el noreste me obligó a abrir los ojos, fue en ese momento, cuando me di cuenta de que había levantado vuelo y que me encontraba levitando a más de 500 metros de altura.
Continuará...

Muy Pronto...

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Muuy bien, visto y considerando las últimas entradas publicadas en el blog sin permiso ni supervisión de alguien competente, he decidido publicar material nuevo para entretenerlos mientras continúo en la ardua búsqueda del erizo, que se encuentra escondido en alguna caverna con estalactitas de helado de agua sabor limón.



Muy pronto, aquí en "G.L.A.D.I.O.L.O. en acción"...ta tan ta tan!! tututu-tututu-tutu tuuuuuuuuu!!! ¡"Anécdotas del té"! Emocionantes historietas que relatan de manera breve y entretenida diversas anécdotas del té.



Sí...ya se...el dibujo dice "Historias del té". Bueno, ya había casi terminado de hacerlo, cuando decidí corroborar con el original...



Por otro lado, el dibujo tampoco es de lo mejor, utilicé el Paint y encima cuando uno guarda en formato *jpg o alguno de esos, no se porque pero la imagen se ve chonga...deben ser esos malditos elfos que habitan en el monitor... "¡Envidiosos! ¡Dejen de arruinar mis dibujos! ¡Salgan de mi computadora! Ya verán patanes..."

Malditos...todo solo porque en vez de tarta de chocolate en la disquetera metí tarta de frutilla...ya se que no toleran la frutilla...pero es lo que había!

Bueno...y además conecté un patito de hule mediante un puerto USB e intenté jugar al badmington con el teclado...¿Pero qué hay con eso?



{Oz...no os impacienteis, muy pronto vuestra historia será publicada en este, el humilde blog de G.L.A.D.I.O.L.O.}